Fumadores al volante, ¿cuáles son los riesgos?

Fumar mientras se conduce es una práctica común que, a pesar de su aparente inocuidad, implica una serie de riesgos significativos tanto para la seguridad vial como para la salud del conductor y los ocupantes del vehículo. Aunque no está específicamente prohibido por la legislación española, fumar al volante puede conllevar consecuencias legales si se demuestra que ha influido en una conducción negligente o distraída. Este artículo analiza de forma profesional los principales peligros asociados con esta práctica y las implicaciones que puede acarrear.

1. Distracción al volante: una amenaza real

Fumar mientras se conduce es una forma clara de distracción. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), existen tres tipos principales de distracciones: visuales, cognitivas y manuales. Encender un cigarrillo, sostenerlo entre los dedos, buscar un mechero o cenicero, y manipular la ventana para expulsar el humo implican acciones que desvían la atención del conductor de la carretera. Estudios han demostrado que el riesgo de accidente se multiplica por cuatro cuando se fuma mientras se conduce. Durante los segundos que un conductor dedica a encender un cigarro, su atención disminuye drásticamente y sus reflejos se ven afectados. Además, si se cae una brasa sobre la ropa o los asientos, el conductor podría reaccionar de forma impulsiva, generando maniobras bruscas y peligrosas.

2. Visibilidad reducida y condiciones adversas

Otro riesgo importante asociado con el tabaquismo en el coche es la reducción de visibilidad provocada por el humo. En espacios cerrados como el habitáculo de un vehículo, el humo del cigarrillo puede acumularse, empañar los cristales y dificultar la visión, especialmente en condiciones de poca luz o climatología adversa. Asimismo, fumar con las ventanillas cerradas contribuye a una mala calidad del aire dentro del vehículo. La exposición constante al humo, incluso en trayectos cortos, puede afectar a la concentración y al bienestar de todos los ocupantes, especialmente si hay niños, personas mayores o con problemas respiratorios.

3. Consecuencias legales y sanciones

Aunque el Reglamento General de Circulación no prohíbe explícitamente fumar al volante, existen artículos que pueden aplicarse si se demuestra que fumar ha interferido en la conducción segura. Concretamente, el artículo 18.1 establece que “el conductor está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción”. En caso de una infracción o accidente en el que se determine que fumar fue un factor contribuyente, el conductor puede ser sancionado con multas de hasta 200 euros y la pérdida de puntos en el carnet. Además, si se fuma mientras se transportan menores, pueden aplicarse sanciones adicionales por vulnerar la Ley de Seguridad y Protección de los Menores frente al Tabaquismo.

4. Impacto en la salud y el mantenimiento del vehículo

Desde un punto de vista sanitario, fumar al volante agrava los efectos del tabaquismo al combinarse con el estrés de la conducción y la exposición a contaminantes del tráfico. La inhalación pasiva también perjudica gravemente a los acompañantes, incluso cuando se viaja con las ventanillas abiertas. Por otro lado, el hábito de fumar en el vehículo deteriora el interior del habitáculo. El olor del tabaco impregna los tejidos, la nicotina amarillea los techos y paneles, y las quemaduras accidentales pueden dañar la tapicería. Esto repercute directamente en la depreciación del coche y en su valor de reventa.

En definitiva

Fumar mientras se conduce no solo pone en riesgo la seguridad vial por ser una fuente de distracción, sino que también puede generar consecuencias legales y de salud a medio y largo plazo. Aunque no esté expresamente prohibido, las autoridades de tráfico y los expertos en seguridad recomiendan evitar esta práctica para garantizar una conducción más segura, responsable y libre de factores que puedan comprometer el control del vehículo. Optar por pausas durante el trayecto para fumar, o bien prescindir del cigarrillo al volante, es una decisión sensata que protege no solo al conductor, sino también a todos los ocupantes del vehículo y al resto de usuarios de la ví

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